PROGRAMA DE PROMOCIÓN DE LECTURA Y BIBLIOTECAS FAMILIARES

 

―¿Qué has escondido? ―preguntó el pájaro.

―Es mi secreto. No lo diré jamás.

―Pero los secretos escondidos crecen demasiado y se vuelven difíciles de guardar. ¡Los secretos son para contar!

 

La Fundación Secretos para contar comenzó con la creación de un programa de promoción de lectura y biblioteca familiar que busca, desde hace más de 17 años, que los habitantes del campo tengan acceso a la lectura, el conocimiento y la diversión.

Nuestros primeros esfuerzos se concentraron en la edición, producción e instalación de una enciclopedia familiar rural, con una propuesta de educación integral complementada con encuentros con las familias campesinas alrededor de la lectura, talleres a maestros rurales, y una estrategia comunicacional apoyada en la radio. Surgió así la posibilidad de construir una dinámica en la que el fomento de la lectura se convirtiera en un factor de desarrollo para las comunidades rurales.

Desde entonces hemos producido una enciclopedia familiar compuesta por un total de 24 tomos (que seguirá creciendo con los años) que aborda temas diversos y que busca despertar en públicos de diferentes edades y niveles educativos la pasión por la lectura y el placer por aprender. Libros sobre agricultura y prácticas pecuarias, plantas medicinales, cocina, cuidado del ambiente, ciencia, cultura, desarrollo humano, juegos de lógica y percepción y mucha literatura de Colombia y el mundo. Todos estos libros se construyen a partir de los intereses de las mismas comunidades, tienen en cuenta los saberes tradicionales que circulan en los entornos campesinos y siempre van acompañados de talleres de promoción de lectura, dirigidos a maestros y familias del campo.

 

Objetivos programa de Promoción de lectura y bibliotecas familiares:

  • Promocionar la lectura en los habitantes del campo colombiano para sembrar hábitos cotidianos que contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.

  • Producir e instalar contenidos relevantes y pertinentes para los habitantes del campo que promuevan el acceso a la lectura, el conocimiento y la información.

  • Dotar a cada familia campesina con una enciclopedia creada y pensada especialmente para ellos

  • Propiciar espacios de encuentro que fortalezcan el triángulo de la educación: docentes, estudiantes y familias.

  • Ampliar el universo conceptual de las familias rurales por medio del diálogo de saberes.

  • Inspirar vocaciones e intereses en las comunidades campesinas, a través de la lectura y el acceso al conocimiento.

  • Hacer más equitativos los insumos educativos en el campo, a través de estrategias que ayuden a contribuir a la permanencia de las familias campesinas en su región.

Lectura 2

 

Reseña histórica

Había una vez un abuelo que, cuando caminaba por el campo, parecía que conversara con los samanes, los cedros y los piñones, a los cuales limpiaba de chamizas. Admiraba cada cosa que veía: un árbol de mango criollo de 50 años, los guayabos rebosantes, un piñón florecido de orejas, el perfil de una montaña, la algarabía de unas gallinetas, el cacareo de una cubanita culeca, el amargo biche de un mango chancleto, el aullido expectante de un perro enrastrado.

Hace ya algunos años, en medio de las montañas antioqueñas, ese abuelo le dio como aguinaldo a los trabajadores de su finca un libro sobre agricultura y árboles nativos.

Esa Navidad, aunque todavía no se supiera, se inició una gran aventura que sigue viva hasta el día de hoy y que pareciera no tener fin. Esta aventura se llama Secretos para contar y de ella participan las familias campesinas, los maestros rurales, las escuelas, las bibliotecas, entidades de todos los sectores, y todas las personas que han tenido la oportunidad de leer alguno de nuestros libros. Es una aventura que nos habla sobre la necesidad de aprender. También, acerca de los lazos con nuestros semejantes y cómo entre todos vamos tejiendo una red que nos une como familia, como comunidad, como región, como departamento, como país, como humanidad y como seres vivos que hacemos parte del planeta Tierra, nuestro hogar.

Pero ¿por qué todo empezó en aquella Navidad? Porque meses después, mientras el abuelo recorría algunos potreros de la finca con uno de los trabajadores, notó algunos árboles y preguntó por ellos. El trabajador, entusiasmado, le respondió con información que sorprendió al abuelo: le dijo los nombres comunes, los nombres científicos y algunos usos que se le podían dar a aquellos árboles. Además, mencionó las especies de fauna que los visitaban. El abuelo, un poco extrañado al notar tanta seguridad y tantos conocimientos, le preguntó por qué sabía tanto de esos árboles.

―Todo eso lo aprendí en ese libro que usted nos regaló en diciembre.

Y ese fue un chispazo en el corazón del abuelo. Algo se despertó. Una semilla rompió su cáscara. Una idea se comenzó a formar en su cabeza. Así que formó un círculo de personas dedicadas a diversos campos de la cultura, el desarrollo y la educación, con la idea de propiciar el intercambio inteligente de ideas y la forja de lazos de amistad y compromiso, que cimentaron las bases de este proyecto.

Investigaron a profundidad el tema, y se dieron cuenta de que, en general, en las casas y escuelas campesinas casi nadie tenía algo qué leer, a pesar de que, en todas ellas, había un vivo interés por aprender.

Así surgió la Fundación Secretos para contar, que con el paso de los años y gracias al constante apoyo de cientos de empresas y entidades, se convirtió en un proyecto de promoción de le lectura y la educación que crea y comparte sus contenidos, libros y talleres de forma gratuita con la totalidad de las familias campesinas del departamento de Antioquia que tienen a alguno de sus miembros estudiando en las escuelas rurales del territorio.

Contenidos y talleres que se han convertido en una invitación a leer y aprender a partir de una biblioteca creada para la familia rural antioqueña y que imprimimos con un excelente papel, a todo color y con un proceso editorial riguroso que asegura un producto final de muy buena calidad, pertinente, de fácil lectura y agradable a la vista, que permanecerá en los hogares como una invitación a seguir leyendo y aprendiendo todos los días.

Desafortunadamente, a veces el tiempo no nos alcanza para ver nuestros sueños hechos realidad, y el abuelo no alcanzó a ver cómo los libros, montados en mulas, lanchas, aviones, camperos, camiones de escalera o garruchas lograron atravesar las selvas densas, los ríos caudalosos, las amplias sabanas, las carreteras de todo tipo y hasta los profundos cañones que separan las montañas, para ir a parar a las manos y a los corazones de las familias campesinas. Todo esto gracias al compromiso de los talleristas de Secretos para contar (“los de los libros” como nos llaman en tantas partes).

Ahora, quien ara la tierra con el azadón para crear los surcos y sembrar las semillas que se convertirán en alimentos, tiene libros y hábitos de lectura que le ayudarán a mejorar sus prácticas agrícolas, a hacerlas más amigables con la Tierra, a vivir en armonía con todos los seres de la Naturaleza.

La madre protectora y cariñosa tiene libros y conocimientos para acompañar el crecimiento y desarrollo de sus hijos, y para procurarles bienestar y salud en forma de cariño, cuidados, alimentos y medicina natural.

El niño que está aprendiendo y dándole forma al mundo, el estudiante que está pensando el futuro, tiene libros y herramientas intelectuales que le ayudarán a conocer sobre el presente y el pasado, a reflexionar y cuestionar, para que el provenir que él representa sea más benéfico para todos.

El maestro que ayuda a formar el carácter y el conocimiento de toda una generación cuenta con herramientas para despertar la curiosidad, alimentar el intelecto y fortalecer los lazos que nos unen con los demás seres humanos.

Ahora, todos en el campo tienen la oportunidad de encontrarse con el placer de leer, de aprender, de divertirse con las historias viejas y con las historias nuevas, de reencontrarse con la canción del tiple que resuena entre las montañas desde hace siglos, porque alguien, alguna vez, en algún lugar, lo soñó… y ese sueño sigue vivo, creciendo, sumando personas, transformándose a sí mismo y trazando nuevos caminos, nuevos senderos, que nos ayuden a volar cada vez más alto.

Que el primer libro de la vida sea objeto propio que podamos gozar y manipular es definitivo para tener una buena relación con los libros y la lectura. El chispazo que los libros producen en las personas cambiará su vida, les ayudará a encontrar sus sueños y motivaciones. Que todos los niños de una vereda y sus familias tengan los libros al mismo tiempo genera cambios, y hace que los libros empiecen a tener mucha importancia en la escuela, y se conviertan en los libros de texto de las escuelas del campo.

Hoy, 17 años después, Secretos para contar ha generado una cultura de región, una cultura Secretera.

 

¿Cómo lo hacemos?

¿Cómo llevamos los libros a la ruralidad dispersa? Este es uno de los aspectos más fascinantes de nuestro trabajo. Lo primero que hacemos es un taller donde presentamos la nueva colección a los maestros para luego concertar una ruta con los maestros de los municipios y trazar un plan logístico. Luego, en camperos, mulas, lanchas, garruchas o cualquier medio de transporte que se requiera, nos vamos cargados de libros hasta las escuelas, aunque a veces estén apartadas por días de camino, remontamos las cimas de las montañas, navegamos los ríos, atravesamos sabanas. Allí tenemos el encuentro con las comunidades, donde les entregamos los libros de forma presencial y gratuita, y compartimos con ellos talleres de promoción de lectura que se convierten en un par de horas de risas, alegría y conocimiento, exploramos los temas más relevantes que van a encontrar y los invitamos a continuar leyendo, conociendo y disfrutando los libros en sus casas, con sus familias.

Damos la colección a las familias que tienen hijos matriculados en la escuela y que por lo tanto están alfabetizados.

 

Este proceso se desarrolla en tres fases:

En la primera fase, convocamos a todos los docentes rurales del municipio por intermedio de las secretarías de educación y los núcleos educativos para realizar un taller de ruta. En este taller de ruta también le entregamos a los docentes los libros que vamos a llevar a las familias y realizamos una promoción de lectura, con el fin de que conozcan los temas más relevantes que se abordan en cada título para que se vayan motivados y, a su vez, animen a las familias a asistir al evento que se realizará en cada vereda. allí definimos los días y horarios en que vamos a asistir a cada vereda a llevar los libros y, con ayuda de los maestros, coordinamos algunos aspectos logísticos importantes como los censos de las familias y, en caso de ser necesario, los posibles transportes adicionales que se requieran para poder llegar hasta las veredas más apartadas. A los docentes también les entregamos unos volantes de invitación para las familias, que contienen la fecha, lugar y hora del encuentro; de forma que se sientan parte del proceso y asistan al evento de promoción de lectura.

La segunda fase es la instalación de los libros. En esta fase nuestros talleristas visitan las escuelas rurales de cada municipio, según los cronogramas acordados con los docentes, y realizan el encuentro de promoción de lectura con las familias. Para llegar a las veredas más apartadas, con frecuencia debemos atravesar bosques, montañas y ríos, en los medios de transporte más variados (En caballo o mula, lancha, avión, carro, moto o caminando). Estos talleres son espacios muy agradables, donde compartimos con las familias del campo, dialogamos, les entregamos los libros de forma personalizada y los antojamos a seguir leyendo. En la promoción de lectura hacemos una revisión de los temas más importantes de cada libro. Siempre en medio de sonrisas, leemos entre todos e invitamos a los participantes a apropiarse de los libros, a cuidarlos y a convertirlos en nuevos miembros de la familia. Nos despedimos con la promesa de volver con más libros llenos de conocimientos y diversión. En la fase de instalación también entregamos a las diferentes instituciones educativas urbanas y rurales, casas de la cultura y otras entidades relacionadas con los procesos educativos, algunos ejemplares de los libros para ponerlos a disposición de toda la comunidad.

La tercera fase se realiza algunas semanas después de la entrega de los libros a las familias y consiste en una reunión con los docentes para realizar un taller de maestros. Este es un momento para dialogar sobre la pertinencia de los libros en los diferentes contextos y para entregar a los docentes material complementario que les sirva para preparar sus clases o desarrollar temas relacionados con los contenidos de los libros, que todos los estudiantes tienen en casa. Es una forma de brindarles herramientas pedagógicas que les sirvan para profundizar y para hacer del aprendizaje de los niños un proceso divertido y para complementar los insumos educativos que existen en el campo.

Nuestro trabajo es posible gracias a la dedicación, pasión y entrega de nuestro personal, a la buena recepción y apertura de las comunidades y a los diferentes sectores que nos apoyan económicamente para llevar educación y entretenimiento a los habitantes del campo. Esto nos ha permitido llegar a los 125 municipios del departamento de Antioquia, atendiendo 4.200 veredas en las que viven aproximadamente 210.000 familias.

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